jueves, 15 de marzo de 2018

Ilustraciones del Siglo XIX, Alcide D'Orbigny viaje a la America


Patagones y Aucas en Carmen de Patagones (1829)

Alcide Charles Victor Marie Dessalines d'Orbigny (1802 - 1857), fue un naturalista, malacólogo, paleontólogo y explorador francés.

Alcide Charles Victor Marie Dessalines d'Orbigny 
 Visitó Sudamérica enviado por el Museo de Historia Natural de París en viaje de exploración científica; tras dicho viaje, D'Orbigny escribió una obra monumental, que constituye un relato histórico referido a Uruguay, Brasil, Paraguay, Argentina, Chile, Perú y Bolivia.
Llegó a Montevideo hacia fines de 1826, con 24 años de edad, para explorar la Banda Oriental. Desembarcó en Buenos Aires en enero de 1827. Remontó el río Paraná hasta Corrientes, alojándose en Rincón de Luna, Itatí, Goya, y el Iberá. Visitó Chaco, donde observó la nación Toba, y regresó a Buenos Aires.
En 1834, D'Orbigny volvió a Francia y escribió su monumental obra en nueve volúmenes Voyage dans l'Amerique Méridionale ("Viaje a la América Meridional"), una obra que sólo es comparable con los voluminosos escritos de Humboldt acerca de la América equinoccial. aca una seleccion de las imagenes de D'Orbigny, donde retrata la vida en estas pampas en mediados del S. XIX, sus vestimentas, los detalles, donde se vislumbran costumbre, aca las imagenes.
Y este es el link del libro.


Patagones en las riveras del rio negro- Patagonia

Vista del rio Parana en la Provincia de Corrientes Argentina.

Patagones-Argentina

Combate de los indios Yuracares-Bolivia.

La recoba Buenos Aires.














Boleandos ñandues




araucanos y tolderias

Huaso chilenos y un condor




jueves, 8 de marzo de 2018

Martina Chapanay, cuchillera y corajuda

Martina Chapanay, llamada por la historia como “la gaucho hembra”, esta leyenda del desierto, fue un espíritu libre con sus valores y defectos, cuchillera y corajuda, vengadora de la muerte del chacho Peñaloza, federal hasta la medula, y esta es su historia.
Nadie sabe bien cuando nació allá por el 1811, hija de un cacique huarpe –o de un indio toba que escapó de su patrón y se refugió en las Lagunas de Guanacache, según el contrapunto– y de Teodora González, era una hermosa mujer blanca a la que el indio salvó luego de encontrarla desfalleciente en el desierto y terminó casándose con ella, esta “cautiva” blanca que murió cuando Martina tenía tres o cuatro años, fue entonces que Martina vivió un tiempo en la casa de una mujer en Ullum, a quien serviría a cambio de educación, donde la dejó su padre para que la criara y educara. Siendo adolescente la joven Martina escapó detrás de Cruz Cuero, un gaucho matrero con quien tenía un romance. Fue entonces cuando aprendió a vistear, siendo hábil con el facón y poncho, a montar, a enlazar y a boliar, las boleadoras las manejaba desde arroje hasta la pelea a piso, envidia de todo criollo era, y la leyenda cuenta que fue allí fue chasqui de nada más y nada menos, José de San Martin.
Martina Chapanay por Christian Mallea

Terminadas sus tareas se fue de San Juan con un enviado de Facundo Quiroga que reclutó alguna gente en la provincia para enviarla al Norte y se transformó rápidamente en una guerrillera de caballería de óptima formación. Combatió en Ciudadela, Tucumán, en 1831, a las órdenes de Quiroga.
Después de la muerte de Facundo Quiroga en de Barranca Yaco, se unió a la resistencia de Pie de Palo y tomó los caminos, y al tiempo transformándose en jefa de una banda de salteadores.
Martina colaboró con Benavidez y Aldao, peleando en la batalla de Angaco y en el combate de La Chacarilla, contra las fuerzas unitarias del general Mariano Acha, en 1841. En 1850, aproximadamente, se dedicaba a trabajos de baqueana, y rastreadora, buscaba animales perdidos.
Y esta aventura la inmortalizo, cuando vengó la muerte del Chacho Peñaloza, es que Martina buco y encontró a Irrazábal, el asesino del Chacho, y lo retó a duelo. Cuando la mujer de los llanos sacó su facón gritando que lo iba a matar de frente y no a lo cobarde como él había matado a Peñaloza, Irrazábal empezó a temblar desde la mandíbula hasta las uñas de los pies. Fue un médico, o uno que de médico hacía, quien decidió suspender el duelo mientras el cuerpo del asesino flotaba en espasmos sobre las baldosas de barro.

Escena de la pelicula Martina Chapanay
De su final se dice que murió con más de 80 años, que la mató un puma, o que la picó una serpiente. Una laja blanca sin nombre fue su tumba en Mogna, tierra sanjuanina, corría el año de 1887, y el coraje echo mujer no estaba más…

"MARTINA CHAPANAY",
 según el dibujante Gustavo FERNÁNDEZ

La Martina Chapanay

No hay más macho que la gata
Martina Chapanay

Lagunera fue, si señor
hija del cacique Juan Chapanay y
de la Teodora, la
que el huarpe añora en
el alma nuestra debe perdurar.

Lagunera fue, si señor
heroína fuerte cual ñandubay
la que el huarpe añora
en el alma nuestra debe perdurar.

Fue Martina Chapanay
la nobleza del lugar
cuyanita buena de cara morena
valiente y serena
no te han de olvidar.
                             Hilario Cuadros


Las Imagenes perteneces a Marin Camporro, 

viernes, 2 de febrero de 2018

El Alfajor, el cuchillo criollo curvo

El gaucho tuvo muchas armas, entre sus filos, hubo un cuchillo que llamaba “alfajor”, ubiquémos que asi se encontro  hasta fines del 1700, este filo derivaba del alfanje, un sable corto y curvo, alfanjon llamaron los ibericos al alfanje corto, ya tirando a cuchillo, este “alfajor” tenía filo completo del lado externo y contrafilo del interno, ya es entas pampas, empezo a tener sus caracteristicas propias, y es un ejemplo claro de la influencia árabe en América…

Los primeros europeos que llegaron a Sudamérica, españoles, y entre ellos, muchos andaluces, de fuertes raíces y tradiciones moras, paréntesis aparte me gustaría remarcar una zona conocida como al-Ándalus, que es el territorio de la península ibérica y de la Septimania que se encontró bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492, y repito mucha influencia árabe hubo.



El facón encuentra un antecedente evidente en la gumía, arma blanca de hoja corva que utilizan los bereberes del Norte de África. A este respecto, Carlos Octavio Bunge, en un discurso dado allá por el año 1913 en la Academia de Filosofía y Letras de Buenos Aires, dice lo siguiente: “Curioso sería indagar de donde proviene el vocablo ‘facón’ (...) A todas luces es un aumentativo de ‘faca’ (del latín falx), que, según la Academia Española de la Lengua, significa ‘cuchillo corvo’. En tal sentido usaban la palabra los escritores clásicos (...) Ahora bien, no estará de más recordar que, según una carta del padre Cattaneo, aun a principios del siglo XVIII, los gauchos explotaban las vacadas bravías con ‘un instrumento cortante en forma de media luna’. ¿No es de suponer que tal fuera el cuchillo primitivo del gaucho, trocado luego por el facón, precisamente a mérito de su necesidad de llevar siempre consigo un arma de combate para defenderse cuando fuera desafiado?”. Los bereberes suelen guardar la gumía bajo la faja, igualmente nuestros gauchos el facón, adaptación criolla del arma africana importada a al-Ándalus.


Sin dudas su raíz hispano-árabe del “alfajor”, es el mismo alfanje y los puñales diseñados con este mismo estilo y curvatura, piezas que venían en la correa de los conquistadores españoles y sus súbditos.
Como se sabe, el alfanje es un espadín de origen árabe, cuyo nombre original era al janyar.( origen andalusí: "alxánjal" (xanjar significa puñal en árabe)) Su posible semejanza con el corvo y su supuesto vínculo gestacional lo observa también don Benjamín Vicuña Mackenna, en su obra "La Guerra del Pacífico" de 1880, aclaración aparte, en mi opinar, tiene el alfajor y el corvo un origen común.


"Consiste en una hoja pequeña ligeramente curva como los alfanjes moriscos, y ofrece sobre el puñal recto la ventaja de la defensa, porque en las riñas obra de cierta manera como broquel para parar los golpes. Por su forma es de mucho más difícil manejo que la daga recta, usada por nuestros campesinos del sur, pero los mineros aprenden su esgrima especial que requiere mucha más flexibilidad en la muñeca que vigor en el brazo".
De ángulo curvo, parecido a la cimitarra y generalmente con filo por sólo un lado, el alfanje entró a España por la influencia mora que se dispersó por la Península Ibérica.


Entonces no es difícil imaginar como este cuchillo conocido también como alfanjon, que en España era el diminutivo de alfanje o también una manera ibérica de llamar al cuchillo con forma de alfanje, muy similar a la gumia árabe, sin duda anterior a esta, como la jambiya.
Ya Alonso de Ercilla en “la Araucana” allá por el año 1589, se nombra en sus versos como los españoles portaban cuchillos alfanjados, dejando en lado la influencia arábiga en estas tierras.
Canto IX, por ejemplo, se lee la alusión a los cuchillos curvos de la siguiente manera:

“También Angol, soberbio y esforzado,
su corvo y gran cuchillo en torno esgrime
hiere al joven Diego Oro y del pesado
golpe en la dura tierra el cuerpo imprime;
pero en esta sazón Juan de Alvarado
la furia de una punta le reprime,
que al tiempo que el furioso alfanje alzaba
por debajo del brazo le calaba.”

En el Canto X reaparece una asociación del cuchillo curvo, esta vez con relación al alfanje:

“Caupolicán, que estaba por juez puesto
mostrándose imparcial, discretamente
la furia de Orompello aplaca presto
con sabrosas palabras blandamente;
a así, no se altercando más sobre esto,
conforme a la postura, justamente,
a Leucotón, por más aventajado,
le fue ceñido el corvo alfanje al lado.”

En el Canto XXIX, aparece como arma asociada al alfanje:

“Las robustas personas adornadas
de fuertes petos dobles relevados,
escarcelas, brazales y celadas,
hasta el empeine de los pies armados;
mazas cortas de acero barreadas,
gruesos escudos de metal herrados,
y al lado izquierdo cada cual ceñido
un corvo y ancho alfanje guarnecido.”



Ahora más cerca a nuestras tierras, y nuestros criollos, ya el alfajor aparece en escena, asi en la republica oriental de la mano del escritor uruguayo Antonio Dionisio Lussich Griffo, hombre que cultivó la literatura gauchesca, pone en boca del gaucho Centurión en “Los tres gauchos orientales” el siguiente verso:

“Tengo en el dedo un anillo
de una cola de peludo,
pa peliar soy corajudo
y ande quiera desencillo
le enseño al gaucho más pillo
de cualquier modo a chuzíar,
y al mejor he de cortar
si se descuida un poquito,
le he de enterrar yo tuitito
mi alfajor hasta pasar.”



“Le enseño al gaucho más pillo
De cualquier modo a chusiar,
Y al mejor he de cortar
Si presume de muy bravo,
Enterrándole hasta el cabo
Mi alfajor sin tutubiar.”
Y si nuestros gauchos vistearoon con alfajor, obviamente tambien Juan Moreira… donde en la obra de Eduardo Gutiérrez (1878-1880), el protagonista dice: “En cuanto se ponga delante de mí lo voy a ensartar en el alfajor como quien ensarta en el asador un costillar de carnero flaco”


Aunque ya en estos casos, nobleza obliga, era llamado así en calidad de sinónimo a facón, faca o cuchillo, por el de alfajor.
Lo que la historia si nos dice que el alfajor fue popular hasta finales del 1700, con un estilo de esgrima característico, donde se podía clavar, cortar y desgarrar, se peleaba, y se degollaba, y es así como se lo recordó en tiempos de la mazorca, como “el degollador”. 



Ejemplos de estas armas hay en museos desde sus historia hasta ejemplares, como la foto arriba donde presenta ejemlos de museos y la leyenda presente en el Museo Polifacetico Rocsen, de Cordoba, Argentina. que dice hablando de la vestimenta del gaucho colonial  "...su arma era un cuchillo, al que llamaba alfajor, que calzaba adelante, en la cintura, esta denominacion deriva de alfanje, una especie de sable corto y curvo, con un filo solamente por un lado, y por los dos en la punta, tambien uso un cuchillo largo y recto que llamo faca de origen andaluz, y del cual deriva mas adelento otro de hoja mas ancha llamado facon...", se presentan mucha documentacion sobre nuestros filos criollos, uno puede armar un arbol genealogico de ellos, y seguramente es aqui donde muchos dicienten, pero mientras sigamos sumando datos, quehay, per tenemos que buscar, viajar ver, e investigar, y es bueno para seguir sumando a nuestra historia...


Fuentes: 
http://moriscosygauchos.blogspot.com.ar/
Jose Hernandez, El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879).
www.esgrimaantigua.com
www.urbatoriom.blogspot.com
C. O. Bunge, El derecho en la literatura gauchesca (Discurso leído ante la Academia de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en la recepción pública) 22 de Agosto de 1913
Lucio V. Mansilla, Una excursión a los indios ranqueles, , Juan A. Alsina editor, Buenos Aires, 1890.
Antonio Dionisio Lussich Griffo, Los tres gauchos orientales (Imprenta de La Tribuna, 1872)
Eduardo Gutiérrez, Juan Moreira / 1880, Buenos Aires, N.Tommasi Editor.
Federico Corriente, Gramática Árabe.
Benjamín Vicuña Mackenna, "La Guerra del Pacífico" de 1880
Antonio de Ercilla, la araucana
Museo Polifacético Rocsen, Nono, Córdoba, Argentina.
Museo de Ciencias Naturales de La Plata.
Archivo Historico de La Provincia de Bs As