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domingo, 27 de octubre de 2013

Características de la pelea con poncho

poncho y chalina, los dos con flecos.
        En la pelea de poncho y facón, hay datos que son los que hacen característica esta lucha, ahora nos enfocaremos en el poncho, para empezar con el poncho se dan flecazos, estos son golpes secos ascendentes o laterales, donde lo que impacta son los flecos del poncho, y el blanco o foco son los ojos, no el impacto del poncho, un flecazo en los ojos, produce enrojecimiento de los mismos, por no decir que no va a tener una visión optima por unos segundo, dando el momento del contrataque, y el flecazo realizado a unos 2 metros de distancia, desde una posición segura, añadiendo a esto en la cárcel aún perdura la esgrima, con la variedad que es a manta y faca o arpón, me comentaba un guardiacarcel, que los reclusos, a falta de flecos le agregan en los extremos tuercas tornillo o cualquier cosa, en este caso el flecazo vuelve a dañar.

 

Baratero con sombrero 
       En lo anterior estamos viendo una diferencia sustancial, en el duelo europeo de capa y espada, y si nos remitimos al “Manual del Baratero” (libro del siglo XIX, que enseña a pelear con navaja), aconseja arrojar la capa atrás y usar el sombrero como protección.





     Un poncho enrollado con un resto no puede dar tres vueltas y es doble si lo tomamos del medio, o sea tenemos seis, laminas de tela que nos protegen de un hachazo (corte) o estocada,  el hachazo, duele más el golpe, ya que el corte no llega, ya lo hemos probado, la estocada es otra cosa puede llegar pero también con el poncho contamos con una defensa que debemos usar.

      Otras técnicas propias del poncho son la manteada, pisar el poncho, entierrar, molinete y más, pero las dejaremos para otra vez, y con video.


lunes, 7 de octubre de 2013

Auspicio de la Provincia de Buenos Aires


Hemos recibido el auspicio de la Provincia de Buenos Aires, en lo que respecta a la difusión Investigación y practica de La Esgrima Criolla.
Cabe aclarar que no es un logro para la nosotros, que la difundimos, sino para todo ciudadano que guste de las armas blancas, nuestras tradiciones y el ser argentino, ya que la esgrima criolla, es de todos, bien criolla y argentina!!!!

(Resolución nº647/13)

lunes, 4 de junio de 2012

Historias de duelos, malevos y compadritos y duelos


    El compadrito, el malevo, marginado urbano, arrabaleros y orilleros, estos muchachos de mala fama y mal entretenidos hacían sus primeras armas en el arte del “visteo”, una especie de esgrima ejercitada con un palo o una varita que simulaba un cuchillo. La pistola y el sable eran armas de otra clase social y eran propias de los caballeros y los militares de carrera. También en las armas se evidencian las diferencias de clase y al orillero le correspondía la daga, el facón o el cuchillo de faenar a los animales. En tal esgrima actualizaba la herencia gaucha, el pasado reciente de algún padre o abuelo gaucho. Cada barrio padecía sus cuchilleros que poblaban primero las comisarías, luego los hospitales y finalmente los cementerios. Los hubo de fama duradera: El Petiso Flores en la Recoleta, El Turco en las Baterías, Felipe León (a) el loro, los hermanos López (a) los carpinchos, Tristán Cabrera (a) el Nortero, otro apodado “el Tandilero”. Peleaban por pelear, para demostrar sus habilidades con el cuchillo, para mantener el liderazgo dentro de su grupo o para consumar un destino prefijado “morir en su ley”. La maquinaria del duelo empezaba a funcionar cuando alguien decía “uno de los dos está de más” y ya los padrinos organizaban la escena a la que se sumaban los miembros de cada barriada.

     El carácter violento de esta gente que vivía peleando con la policía o esquivándola, vivían matándose en duelos oscuros, muriendo en una esquina cualquiera. Uno de los nombres legendarios es el de Hormiga Negra, que entre los intervalos de pelear con la policía era un buen peón de estancia y un buen tropero. De él se cuenta que una vuelta fue alertado acerca de que habían entrado a robar en la estancia donde trabajaba, entonces montó a caballo y lanceó a tres de los que habían entrado; luego, los otros escaparon, y el patrón le hizo una reconvención a Hormiga Negra. Le dijo: “¡Pero cómo! ¡Has lanceado a tres! ¡Pero qué es esto!” Entonces el otro, humildemente y con la lanza aún ensangrentada en la mano, le dijo: “Perdón, patroncito, se me fue la mano...” 
     Otro caso, allá por 1905,  el duelo entre un tal Zoilo Pereyra y el Noy, un cuchillero de renombre, que venía del barrio Las Baterías, cercano a Retiro. El Noy, mediano de estatura y más bien corpulento, de cutis blanco, calzaba alpargatas lo mismo que su contrincante que era más bien alto, morocho y picado de viruela. Un matón de aspecto achinado oficiaba de juez y a la orden de “cuando quieran” cruzaron sus armas, al tanteo. Los dos, con el saco enrollado en el brazo izquierdo, con saltos de felinos y rápidas arremetidas, competían en destreza y coraje. La pelea se desarrollaba en completo silencio. Pereyra tiró a embocar una cuchillada tripera pero el Noy se arqueó lo suficiente como para esquivarla y al mismo tiempo tajeó la cara del Zoilo ensangrentando el cuchillo. Y como el duelo se había concertado “a primera sangre”, ahí terminó la cosa.



    En sus últimos días el Noi, saliendo de una casa mala, tuvo un cambio de palabras con un muchacho, le dio una distraída bofetada —las bofetadas entonces no eran para derribar a un hombre, eran simplemente para ponerlo en su lugar o para iniciar una pelea verdadera, ya que se hablaba de peleadores de puños con cierto desprecio, ya que el boxeador no arriesga la vida al pelear. Pues bien, el Noi ya es viejo, ya famoso, ya con una constelación de muertes, digamos, abofeteó distraídamente a ese muchacho, que no sabía con quién se las había, y que sacó un revólver y lo mató. Y luego ese muchacho tuvo que mudarse del barrio porque la gente lo aborrecía y lo despreciaba, porque quién era él para matar al Noi —como quién era el sargento Chirino para matar a Juan Moreira.”

Fuentes consultadas
LLANES, RICARDO M., El barrio de Parque de los Patricios” Cuadernos de Buenos Aires, XLII, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1974
http://www.elortiba.org/borges3.html#La_poesía_y_el_arrabal
www.letraslibres.com
http://www.tangocitytour.com.ar/letras.htm
http://www.elortiba.org/antolog2.html
http://www.thetqr.org/Archives/TQR%207%20Int/asc..htm