jueves, 29 de noviembre de 2012

7º OPEN SPARRING - Ciudad de La Plata

Junto con Eskrima Kombat dando cierre a este año con este evento, el Open Sparring, un evento en que prevalece la practica y el aprendizaje en buena camaraderia, en combates con cuchillo y palo, plasmando la realidad, con la participacion de exponentes de diferentes estilos, como kali filipino, kapap, y obviamente esgrima criolla.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Crónica de un cuchillero de fin de siglo.



En 1898 un hombre se batió mano a mano contra 18 policías en pleno centro porteño. Vivado por una prensa nostálgica de duelos criollos

En vísperas del siglo XX, da comienzo esta historia que se remonta a una ciudad en la que la avenida Nueve de Julio y el Obelisco no eran más que un sueño pasajero y donde uno de cada dos porteños había nacido en el extranjero, sin extrañar que se concentrara junto a otros doscientos en alguno de los conventillos de aquellos barrios céntricos y populosos. A poco de andar, el café Cassoulet –famosa guarida de malandras- servía sus últimas ginebras y el café Diván, de Cangallo 1035, emergía como un nuevo refugio donde se cruzaban los cretinos y los honrados. En una mesa al fondo, ni tan cretino ni tan honrado, paraba Mariano Castilla, un francés de 30 años, corista de teatro devenido en tipógrafo y en desempleado, a quien conocían bajo el apodo de “Treinta y Tres” por lo difícil que le resultaba, con su entonación oui-oui, decir esa palabra.

Castilla tuvo su noche moreiresca de sangre y fuego ahí mismo, en Perón entre Cerrito y Pellegrini (por entonces, Cangallo entre Cerrito y Artes), cuando el 15 de marzo de 1898 se batió mano a mano y filo a filo contra 18  vigilantes (¡!) que acudían a detenerlo luego de una pelea que el Treinta y Tres había mantenido con su propio cuñado, un español llamado Sansebastián. “Ha puesto fuera de combate a seis, á unos ha muerto y á otros ha herido gravemente. En pleno centro de la ciudad hemos tenido anoche una escena que podría considerarse como exagerada en la representación de los ‘dramas criollos’ y que ha sido real, provocando el espanto de un barrio entero”, se leyó en La Nación el 16 de marzo.
Dos días después, el mismo diario ya hablaba de “el nuevo y sensacional Juan Moreira”. Y en sus ediciones siguientes contaba la hazaña y sus derivaciones al tiempo que la noticia cobraba la forma de un intenso folletín, de una épica gauchesca en la Babel moderna de los inmigrantes: “Uno de los agentes le arrojó encima el capote. Esto en vez de turbarlo á Castilla le sirvió de ayuda, pues se echó el capote al brazo y, manejándolo como nuestros gauchos el poncho, paraba con él los golpes de machete, arremetiendo contra los que lo asediaban, apuñaleando á unos y tajeando á otros”.


Sin embargo, cuando el Treinta y Tres fue por fin capturado –su sargento Chirino fue el cabo Félix Ferreyra, que también resultó herido en su brazo izquierdo antes de echarse sobre Castilla- cambió de rostro y pasó de gaucho a delincuente moderno. En efecto, el juez de instrucción Rodríguez Bustamante cayó sobre él con más fuerza de la que habían tenido los jueces de paz para acechar a Juan Moreira. 


Rodríguez Bustamente interrogó largamente a Mansilla y escuchó de su boca varias historias que no pertenecían a la gauchesca, sino al género ya viejo de los príncipes y las brujas: el Treinta y Tres dijo ser el vizconde León de Laferrand, nacido en Burdeos y criado en España (donde había adoptado aquel otro nombre), y dijo haber tomado como sirvientes a Sansebastián, a su mujer y a su madre. “Lo que hay es que la vieja, la suegra de Sansebastián, es completamente bruja, y yo le he visto la brujería, la tiene del tamaño de una nuez sobre el hombro izquierdo; de pronto se le pasa al derecho; pero como es bruja todo venía en contra mía y así me han hecho perder la cabeza”, declaró Castilla/Laferrand.
De alguna manera, parecía haberse olvidado de su papel. Porque Moreira jamás hubiera salido con esos cuentos: era un criollo de palabra. El francés, en cambio, terminó en el hospicio de alienados.

Nota cedida gentilmente por El Identikit

jueves, 11 de octubre de 2012

El visteo, sparring en esgrima criolla, y su importancia y generalidad.


El visteo es la práctica de la esgrima con facón, como se sabe y para quien no lo sabe se hacía con un palo sacado del  fuego, que tiznaba  de negro marcando donde se realizaba el tiro (corte), y feliz se ponía uno si dibujaba un barbijo en la mejilla del oponente, siendo totalmente inofensivo , esto se realizaba en un sector  el cual delimitado llamado cancha, del cual uno no podía salir,  en otras palabras se visteaba  o se hacían canchadas, hacia es como hoy día aun lo practicamos nosotros.
Ahora bien, en otros sistemas hay similitudes, como el sparring de boxeo, se realiza en el ring, y con las debidas protecciones, así como en todos los sistemas de combate, hay entrenamientos que simulan (tayada, randori, san shou) la lucha.

Su importancia radica no solo en la práctica de técnicas, sino en la espontaneidad de la defensa y el ataque que se presenta en estas situaciones,  dando posibilidad de probar técnicas, las cuales a veces uno cree buenas, y en la práctica no lo son tanto, o viceversa, y no es que se debe hacerse fuerte y lastimarse, sino es un juego, pactado entre 2 compañeros y   llevado a la máxima realidad viendo como una técnica a la velocidad real no es tan “real” como uno creía, o así como practicar con diferentes oponentes, con diferentes contexturas físicas, y porque no con diferentes sistemas.  


El visteo, en síntesis, es necesario, porque nos entrena en la realidad mas espontanea, practico ya que es sencillo, y muy completo ya que abarca varias areas del entrenamiento, y realmente muy, pero muy divertido.

miércoles, 3 de octubre de 2012

El arsenal del gaucho y de como lo vestia



El facón o daga, la hoja de este es de un largo superior a los 30 cm., se lleva en la espalda con el filo hacia arriba, enganchado en el cinto o faja también hay quien lo lleva con el filo hacia abajo, pero para desenvaine rápido es mejor con filo para arriba.

Adelante un cuchillo más corto y de mayor uso llamado verijero, acotación a la verija – vejiga,  la hoja de un largo aproximado a 15 cm. Es el cuchilo de mayor uso, y amplia utilidad.

El fiyingo es un cuchillo pequeño, menor que 10cm,  es una deformación de la palabra fliho (hijo) que sería hijito, refiriéndose a un cuchillo pequeño, este es portado en el cinto o en la saco, generalmente oculto, y era usado por compadritos y arrabaleros

El caronero  un cuchillo de grandes dimensiones, con una hoja no mayor de 80cm, era llevado en el recado, entre las caronas, de ahí su nombre. Y en general no poseían guardamano o gavilán, usado a caballo era útil como arma o matar reses.




Apero
Trabuco naranjero, era un arma de avancarga, se llevaba en la cintura o en el apero, corregía la desigualdad numérica debido a su potencia de impacto, y fue utilizado, por lo general gauchos matreros. Los gauchos y hombres de bien solían guardarlo en sus casa y usarlo solo en casos de necesidad como por malones.

Las boleadoras se usaban cruzadas o en la cintura, sin adentrarme en su uso había quienes usaban boleadoras con detalles en plata y oro, las cuales en ellos eran pura “coquetería”, podía ser usada también no solo como arma arrojadiza, sino que en la pampa hay relatos en los cuales relatan como los aborígenes trababan una bola en el pie y la otras dos estando una en cada mano con el tiento las revoleaban de manera veloz y peligrosamente mortal.

La chuza o lanza, la cual consistía en un palo o tacuara, con un largo entre 2m y 2,8 mts.  y en su extremo una punta de hierro forjado u hoja de cuchillo. Usada primero por los aborígenes, y los realistas, y después por los criollos en la guerra, así como existió una esgrima de chuza, el criollo la utilizaba de arrastre desde el caballo, para que no pueda ser boleado.

El lazo, siendo realmente de uso universal, los nuestros eran trenzados de cuero de aproximadamente entre 17 y 20 mts.,  pero no menos preciemos la destreza que distinguía nuestros gauchos, los cuales lo usaron tanto en tareas rurales como para la guerra, con gran cantidad de hechos documentados entre los gauchos de Guemes, quienes en sus ataque de guerrilla, enlazaban a sus comandantes y los arrastraban dejando sus tropas sin sus oficiales.

1)chaleco. 2)camisa. 3)rastra. 4)Boleadoras. 5)lazo. 6)chiripa.  7)botas de potro.  8)sombrero.  9)Pañuelo. 10)poncho.  11)rebenque. 12)canzolcillo cribado. 13)espuelas.
El poncho, y luego la chalina, compañeras del paisano, no es un arma, siempre acompañando pero en manos indicadas, es una excelente compañero para la defensa, atajando ataque de cuchillo (hachazos) y en el ataque, bastante efectivo, nomas un flecazo a los ojos, es realmente terrible, lo cuento por propia experiencia, de cómo un poncho puede ser  terrible depende de quién lo manipule.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Como tratar heridas de cuchillo.


Podemos comenzar a dividirlas en el tipo de herida que provoca, son heridas punzo-cortantes, por lo tanto pueden cortar o punzar.
Ahora en caso de corte, fundamental en donde se produjo la herida o heridas, el principal problema ante heridas de arma blanca es la pérdida de sangre, por tanto , cuando el corte intereso una arteria o vena, y la importancia de la misma, no es lo mismo un corte en la  arteria femoral o braquial, que un corte en el antebrazo, ya que no es la misma pérdida de sangre.

Ante una herida punzante, es fundamental que no se retire el arma u objeto, que esta clavado, ya que hay si se puede producir  una mayor pérdida de sangre.
Y ahora lo que hay que hacer ante heridas de cuchillo es lo siguiente, ante todos los casos, tapar bien la herida, con la mayor presión posible para evitar el sangrado, nunca hacer un torniquete, solo en casos de amputación, de lo contrario corremos el peligro de dejar de irrigar sangre en tejido sano, si el arma esta clavada aun, no retirarla, en lo posible se la inmoviliza y se la tapa para evitar  la pérdida de sangre.

Tipos de heridas

Ahora relatare algunas situaciones vividas por mí y mi entorno,  a colación de lo anterior un conocido tuvo un alterado una noche, el cual derivo en una pelea, al regresar a la casa al querer sacarse la campera no podía, era porque tenía un cuchillo clavado en el hombro, hago la salvedad que el joven no estaba drogado ni nada, pero con la solo nerviosismo de lo vivido esa noche se mantuvo tan nervioso que no noto eso, muchas veces se dice que la pérdida de sangre produce baja presión y a continuación uno cae, pero cuando uno vive la situación pueden pasar otras cosas, trabajando en un hospital en La Tablada recuerdo que un día llego un joven, con un corte de lado a lado en el vientre, en esgrima criolla un “la que baja las tripas”, y el tipo estaba como nada, quería seguir peleando, con todas las tripas a la vista.


Y ahora una salvedad, no se agregan imágenes de cortes, porque no es grato a la vista, solo se busca ilustrar este tipo de situación, y obvio siempre acudir a el centro medico asistencial mas próximo.

martes, 21 de agosto de 2012

Open Sparring en La Ciudad de la Plata




Este sábado 25 de Agosto se realiz0 en La Ciudad de la Plata un open Sparring de cuchillo, ¿que es un open sparring? es un encuentro de combate de cuchillo donde se comparte entre buena camaradería, entrenamientos, técnicas y practica, donde se reúnen exponentes de diferentes disciplinas Kali Filipino, Krav Maga, JKD, y obviamente Esgrima criolla, este evento todo muy bien dirigido por Hernan Emilio Seivane, director de Eskrima Kombat. quedan todos invitados para este Open sparring y para los que seguirán.






viernes, 3 de agosto de 2012

El lazo - Armas Gauchas



El lazo compañero inseparable del gaucho, motivo de orgullo, y de como pudo llegar a ser temido entre los ejércitos realistas.



Una herramienta de trabajo la cual podía ser usada como arma , pero primero centrémonos en el lazo en su uso, su morfología y finalmente, su uso en la guerra, justificándolo como arma gaucha

Indispensable herramienta rural
El lazo fue una herramienta indispensable para el gaucho en sus tareas rurales, obviamente para arreo y manejo de animales, adentrándonos un poco en su uso, podemos diferenciar enlazar propiamente dicho que es por el cuello y peal que es por los miembros posteriores o anteriores.
Hay que tener en cuenta la habilidad asombrosa de nuestros gaucho con el lazo, manejándolo montado, al galope, siendo un motivo de orgullo lucirse al tirar el lazo.
Están confeccionados por tiras largas de cuero trenzado, terminado con una argolla, siendo ese extremo por lo general más pesado que el resto del lazo para darle peso, que se llama yapa, ayudándole en el tiro, y del otro extremo tiene una presilla, el grosor debe ser del  dedo meñique aproximadamente, es de mucha fuerza y con la prevención de tenerlo bien sobado  con grasa, es muy dificultoso que se rompa, por mucha oposición o resistencia que encuentre. el largo variaba de acuerdo a su uso,  de 8 a 15 brazadas, cada brazada es más o menos 1 metro sesenta.


Guemes y sus milicias fueron fieros en el uso del lazo
Ahora si hablando del lazo en la guerra y la pelea, podemos remontarnos a los gaucho de Güemes los cuales  con  unos rápidos ataques de guerrilla enlazaban a los oficiales realistas y se los llevaban arrastrando, tal cual relata Vicente Fidel López en  el siguiente texto “cuando el lazo y las boleadoras comenzaron a desempeñar un servicio aterrante entre las armas de los argentinos, a cada encuentro, seis o más hombres, oficiales sobre todo, salían arrebatados de los entreveros y de los realistas, a perecer espantosamente arrastrados y deshechos al correr tendido de4 los caballos”, y la misma historia cuenta Lamadrid en sus Memorias  cuando fue hostigado por las milicias de Güemes.


Otro uso en la guerra era enlazar  la argolla a otra argolla de otro lazo formando así la terrible maroma andante que tronchaba cabezas y desmontaba jinetes, herramienta usada en las horas tumultuosas del nacimiento de la patria.






Sus orígenes
El nombre de lazo, deriva del latín: «Láqueus», siendo en el circo romano «laqueadores» unos gladiadores de élite, que en bárbaros torneos «lidiaban» con toros y bisontes, enlazándolos por la cornamenta, previo al sacrificio, en tanto «el obeso amigo» (diccionario) español dice: «Lazar», sujetar o tomar con lazo y «Lazada»:lazo o nudo corredizo.
En la más remota antigüedad, refería Herodoto que los sagartios, aliados de los persas, eran guerreros de a caballo, que entre otras primitivas armas que portaban, usaban unas cuerdas de cuero trenzado, con nudo corredizo, que arrojaban a los hombres y a sus cabalgaduras y ya en el suelo los ultimaban...; más acá en el tiempo, esa táctica de guerra de guerrillas fue utilizada en nuestras tierras por los soldados de «Las Montoneras». Lo que es seguro, es que su rancio abolengo transoceánico es implantado en nuestras playas por los conquistadores españoles, como el caballo, los aperos y sus escuelas de la equitación heredadas por ellos de los bereberes, las cuales «escuelas» eran: «De la Jineta» (zenetes o xenetes,tribu berberisca que sirvió en la caballería granadina) que estribaban corto, empleaban sólo dos riendas que empuñaban con la mano izquierda y el jinete utilizaba los pies para animar al montado, y la otra escuela era «De la Brida»: estribaban largo y suelto, usaban embocaduras (frenos) de patas largas, con lo que lograban buen dominio de la cabalgadura, y sus sillas de montar eran muy mullidas y con arzones pequeños...

En mi concepto, si tuviera que definir hoy el estilo y la forma de montar de nuestros camperos, diría que se observa la influencia de ambas escuelas de neto origen español, manejando con mano izquierda, estribando largo, muelle y elegantemente sentado en el recado o en la silla de montar.
Volviendo al lazo, podemos decir, sin temor a equivocación, que un personaje antepasado nuestro como el indio, no influenció originalmente en la hechura ni en su manejo, como sí ocurrió con las boleadoras.

Fuentes:
El lazo y la boleadora, Mario Lopez Ososrnio
Investigacion personal
 http://www.nuevoabcrural.com.ar